Mostrando entradas con la etiqueta Tecnologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnologia. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de enero de 2011

Sistema recirculante: Tecnica NGS

Urrestarazu Gavilán dio ejemplos de aplicación de esta tecnología, ventajas y desventajas de la utilización del sistema, su funcionamiento como precursor a la técnica NGS (New Growing System, una técnica desarrollada en España, a pesar de su nombre en inglés).

Datos de interés de los sistemas recirculantes y NGS:En Israel, producciones de rosas han reutilizado agua de rosas sensibles, para rosas de mayor tolerancia.La reutilización de agua se hace más fácil en climas fríos o temperaturas frescas/bajas.La temperatura y clima afectan el CE del drenaje.La disolución de fertirrigación en los sistemas de reciclaje promueve la salinización en el drenaje.Debido a la invariabilidad y falta de consistencia de la calidad de agua en sistemas de reciclaje de solución nutriente, el ahorro de agua varía entre 10 a 50%, dependiendo del cultivo y la época del año.


¿Deseas convertirte en un experto en Diseño, Construcción y Manejo de Invernaderos?

jueves, 13 de enero de 2011

El invernadero se hace más energético



Los invernaderos son zonas específicas dedicadas al cultivo de hortalizas que tienen como principal misión conservar el calor del sol y templar el ambiente interior del recinto. Para mantener la producción de estos alimentos durante todo el año es preciso ofrecer una aclimatación de estas hortalizas que vaya más allá de la luz solar natural, porque las plantas requieren de sistemas de calefacción más avanzados que los habitualmente empleados del derivado del petróleo.
Hasta la fecha los responsables de las explotaciones agrícolas vascas han usado tradicionalmente calderas de gasóleo para este fin, sin embargo, el precio de este combustible se ha elevado en tal medida que hace necesaria una energía alternativa.
El centro tecnológico Neiker-Tecnalia ha dado un paso adelante en la implantación de las energías renovables para este tipo de cultivos ideando sistemas de calefacción pioneros que a través de fuentes naturales de biomasa y dispositivos sostenibles en forma de paneles termodinámicos permiten climatizar los invernaderos de una forma más económica y respetuosa con el medio ambiente.
Un novedoso sistema contribuye además a aumentar la eficiencia energética de los cultivos hasta en un 90 por ciento, lo que significa que sólo se pierde un 10 por ciento de la energía generada.
El sistema de paneles solares termodinámicos diseñados por la empresa funciona acoplando a una bomba de calor que mediante una generación de un gas calienta el agua y caldea las raíces a una temperatura de 45 grados, mientras la caldera de biomasa aporta una energía más ecológica, reduciendo la emisión de dióxido de carbono (C02) a la atmósfera.
El proyecto germinó hace tres años cuando los responsables de Neiker-Tecnalia observaron la poca rentabilidad que ofrece el combustible de gasoil empleado para calentar los invernaderos vascos.
“El precio del kilovatio hora consumido por este combustible es muy elevado y supone un incremento importante en la inversión realizada en las explotaciones vascas. Una situación que se ha agravado por la crisis del petróleo”, explica Patrick Riga, investigador del departamento de producción y protección vegetal en Neiker.
Con el objetivo de ofrecer una nueva alternativa energética eficiente al elevado precio de este combustible, los técnicos que comandan el proyecto decidieron apostar por un “sistema de cultivo basado en el empleo de energías alternativas y renovables”.
“Nuestro objetivo es evaluar el coste energético de la producción del tomate de label y para ello, hemos investigado sistemas de calentamiento innovadores que contribuyan a reducir el gasto de las explotaciones agrícolas.”
Fruto de esta inquietud Riga y su equipo de colaboradores emprendieron una labor profunda de análisis que les ha llevado a la puesta en práctica de energías sostenibles fundadas en el uso de paneles termodinámicos y calderas de biomasa ecológica.
En paralelo al desarrollo de estos sistemas de calentamiento energético y sostenible, Neiker ha ideado un método pionero en la gestión del calor en los invernaderos destinados al cultivo de baja intensidad.
En sus instalaciones con una extensión cercana a los 350 metros cuadrados, que posibilitan la cosecha de una media aproximada de 20 kilogramos de tomate por metro cuadrado, han creado un “suelo hidropónico” donde las plantas se colocan sobre su sustrato a una altura de unos diez centímetros de la base del invernadero. Un innovador formato de cultivo que se distingue de las explotaciones convencionales por carecer de tierra en la base del suelo.
El sistema hidropónico se completa con un circuito de monorraíles por los que circula el agua a una alta temperatura —aproximadamente a una media de 80 grados—, que logra caldear el ambiente del recinto interior del invernadero.
Junto a estos conductos de metal funcionan varios tubos corrugados que trasladan el agua caliente a una temperatura media de 45 grados que ayuda a caldear directamente las raíces de las plantas. “Hemos optado por actuar en las raíces en lugar de hacerlo en el ambiente del invernadero porque implica un menor gasto porque la superficie a calentar es menor. La clave es aumentar el calor en el sustrato para rebajar después la temperatura ambiente”, recalca Riga.
Para completar la acción de este sistema en Neiker han desarrollado dos procedimientos fundamentados en el uso de energías más limpias y con menor “impacto sobre el medio ambiente”, en comparación con combustibles más nocivos como es el caso del gasoil.
En esta línea han instalado 40 paneles termodinámicos en el exterior del invernadero. El equipamiento funciona encajado a una bomba de calor que mediante la emisión de un gas posibilita calentar el agua que irá a parar al sustrato de las raíces.
Los paneles empleados por el centro tecnológico están diseñados para ofrecer energía en condiciones climatológicas límite. No en vano, su estructura puede soportar temperaturas de hasta -5 grados y no requiere de la luz solar para poder funcionar por su funcionamiento autónomo.
Este sistema novedoso se completa con una caldera de biomasa que se alimenta por diversos residuos orgánicos como cáscaras de almendras, poda de árboles o pellet —granulados de serrín—, virutas y otros excedentes de la industria de la madera vasca.
El equipamiento se integra con un aparato que se denomina “ciclón” y cuya misión es “centrifugar” el humo generado por el horno de “combustión para poder precipitar todas las pequeñas partículas contaminantes”, describe el responsable del proyecto en Neiker.
El doble dispositivo energético ideado por el centro está destinado a hacer posible la producción de tomate y pimiento durante todo el año. “El sistema facilita que se pueda cultivar estas hortalizas incluso en invierno cuando más cotizados están estos productos alimentarios en el mercado.”
Entre las principales ventajas que ofrece este pionero procedimiento ecológico está la reducción de los niveles de gases contaminantes a la atmósfera, así como una “menor dependencia a combustibles contaminantes como el petróleo o gasoil”.
Fuente: ElMundo.es


¿Deseas convertirte en un experto en Diseño, Construcción y Manejo de Invernaderos?

martes, 2 de noviembre de 2010

Influencia del color del acolchado plastico de suelo en parametros vegetativos y productivos

Introducción

El uso de acolchado plástico o mulching, se utiliza para dar mayor precocidad a los cultivos (2), al producir un aumento de la temperatura del suelo. También favorece la retención de humedad, al disminuir la evaporación y el control de malezas, al impedir la entrada de luz (1). Según sea el color del plástico, difieren los efectos (3; 5). A su vez, el uso de esta técnica esta influenciada por el sitio geográfico y la época del año en que se aplica (1; 7).

El efecto más destacado del acolchado se ha informado en especies de enraizamiento superficial con incremento de la masa radical y absorción de nutrientes (13). El acolchado ha resultado efectivo para el control de malezas ciperáceas aún con polietileno transparente (3). En tomate se ha argumentado que el color de la lámina plástica induciría modificaciones en el desarrollo de la planta al afectar el reparto de asimilados, provocado por el efecto que tendría la calidad de la luz que rodea la planta sobre el sistema fitocromo (3).

El objetivo de este trabajo fue evaluar el efecto de distintos colores de cobertura  plástica sobre el crecimiento vegetativo, la fenología y los rendimientos de pimiento en invernadero, en el NE de la provincia de Buenos Aires.


Materiales y Métodos


El ensayo se realizó en la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro del INTA ubicada sobre la ruta nacional 9, km 170, en la provincia de Buenos Aires.  En un invernadero metálico, de 16 m x 25 m x 4,2 m, provisto de aberturas laterales y cenitales, con un índice de ventilación superior a 30 % de la superficie de suelo cubierta,  se trasplantó pimiento híbrido Domingo (Clause) el 31/08/02.

Los tratamientos, aplicados al cultivo, consistieron en la cobertura del suelo con film de polietileno de 50 micrones, de los siguientes colores: negro, blanco con envés negro y naranja, dejándose un testigo sin cubrir.

Las plantas se ubicaron en doble hilera con una distancia entre líneas y plantas de 0,50 m (2,6 plantas/m2). El tutorado se realizó con redes de floricultura dispuestas en forma horizontal cada 40 centímetros, sostenidas por alambres a los costados de las mismas. Se eliminó el fruto de la primera cruz. No se realizaron podas.

Se aplicó fertilización N-P-K-Ca-Mg por fertirriego y foliar y tratamientos químicos preventivos con fungicidas e insecticidas según recomendaciones elaboradas por la EEA San Pedro para la zona (6; 11).

Se observó periódicamente la presencia de plagas  y enfermedades.

En el testigo sin acolchado, se realizaron tres limpiezas manuales de malezas.

El período de  cosecha se extendió entre el 19/12/01 y el 22/01/02. Se efectuaron cinco cosechas sobre frutos rojos maduros.

Se aplicó un diseño en cuadrado latino, de 4 tratamientos (color de acolchado) x 4 repeticiones.
La unidad experimental fue de 5 m2 (13 plantas). Los datos fueron sometidos al análisis de la variancia y a la prueba de Duncan (a=0,05), mediante el paquete estadístico SAS. (SAS Inst, 1989).


Registros efectuados sobre el cultivo:

A los 45, 60 y 75 días del transplante se midió la altura a la primera cruz y máxima en cinco plantas por parcela.

Al inicio de cosecha se registró el largo y ancho de 10 hojas por parcela, tomadas al azar del estrato medio y del estrato superior del follaje.

En cada una de las cinco cosechas, sobre 3 plantas/tratamiento, elegidas al azar, se evaluaron los siguientes parámetros productivos:


  • - Nº Total de Frutos/m2
  • - Nº de Frutos comerciales/m2 
  • - Rendimiento comercial kg/m2
  • - Largo y ancho de frutos (se midió el 100 % de los frutos cosechados)
  • - Espesor de pared (se midió un fruto por cosecha para cada tratamiento y repetición).

Resultados


- No se registraron daños sobre el cultivo debido a plagas o enfermedades.

- No se detectaron efectos de los tratamientos sobre la altura de las plantas a la primera cruz en ningún momento del ciclo (en promedio: 26,9 cm), ni sobre las dimensiones de las hojas de los dos estratos medidos al inicio de cosecha (en promedio, en las hojas del estrato medio se registró un largo de 28,7 cm y un ancho de 14,7 cm; y en las del estrato superior se registró un largo de 13,7 cm y un ancho de 7,8 cm) .

- La altura a la primera cruz no se modificó desde los 45 días en ninguno de los tratamientos.

- La altura máxima tuvo un crecimiento sostenido de 30 cm en promedio entre los 45-60 y 60-75 días desde el transplante para todas las situaciones. La altura máxima de plantas con  acolchado naranja fue mayor a los 45 días desde el transplante, a los 60, todos los tratamientos con mulching se habían igualado y a los 75 no hubo diferencias entre ellos ni con el testigo para este parámetro (Tabla 1).

- No se determinaron diferencias significativas en la precocidad de la floración a 45 y 52 días desde el transplante. A 59 días desde el transplante, en la situación de acolchado blanco se registró el 100% de plantas en fructificación, diferenciándose del negro y del testigo (85%). Con el acolchado naranja, las plantas mostraron una situación intermedia (Tabla 2).

- En todos los casos, los rendimientos comerciales estuvieron por encima de los promedios registrados en la zona de 6-8 kg/m2 (11) No hubo diferencias entre los tratamientos de color del acolchado en el rendimiento y en las características de los frutos.

- En un ensayo previo similar desarrollado por los autores (8) sobre pimiento tardío (implantación en octubre), se encontró que la cobertura naranja afectó los rendimientos comerciales (número y peso de frutos) debido al mayor calentamiento medido en ese tratamiento tanto en suelo como en aire: los valores térmicos registrados en el suelo con la cobertura naranja estuvieron en el rango 34/21ºC (día / noche), temperaturas que superaron los valores considerados aceptables para maximizar la productividad de la especie (23/19ºC) (9); mientras que en el aire las temperaturas diurnas en el entorno de las plantas que crecieron con cobertura naranja superaron en 3º C en promedio los valores de los otros tratamientos (36ºC vs 33ºC).

- Aunque no se contó con instrumental para monitorear temperaturas en la campaña 2001/02, posiblemente, debido a la fecha de implantación temprana (agosto), las temperaturas a las que estuvo expuesto el cultivo no resultaron excesivas en ninguno de los tratamientos, explicando así la falta de diferencias entre ellos.

Por lo tanto, del presente trabajo surge que para transplantes tempranos de pimiento en invernadero, en el NE de la provincia de Buenos Aires, la aplicación de cobertura plástica no tiene efectos sobre los rendimientos comerciales. Faltaría confirmar en futuros trabajos la relación entre el color de la cobertura plástica del suelo y las temperaturas para encontrar las causas de esta falta de diferencias entre los tratamientos evaluados.


Bibliografía
1. Castillo, M.H.; Alvarado Valenzuela, P; Tapia, M.L. 2000. Efecto del uso de acolchados de polietileno sobre la estacionalidad de algunos parámetros agrometeorológicos, el crecimiento de malezas y la precocidad de los cultivos.  En: Horticultura Argentina, Vol. 19. Nº 46. Resumen 091.
2. De Castro, J.I.; Parera, C.A. 1996. Efecto de distintas coberturas plásticas de suelo en la producción anticipada de melón. En: Resúmenes Congreso Argentino de Horticultura, San Juan, p. 87.
3. Gabriel, E.I.; Lotti, H.; Benito, R.M. 1994. Efecto del color de la cobertura plástica de suelo sobre la producción de tomate (Lycopersicon esculentum). Acta Horticulturae 357: 243-250.
4. Gosselin, A; Trudel, M.J. 1986. Root-zone temperature effects on pepper. Journal of the American Society of Horticultural Science 111: 220-224.
5. Grimaldi, M.C.; Garbi, M.; Martinez, S.; Raggio, M. ex aequo 2000. Influencia del color del mulching sobre el régimen térmico horario del suelo. En: Horticultura Argentina, Vol. 19. Nº 46. Resumen 066.
6. INTA. EEA San Pedro. 1996. Curso de capacitación Produccion de hortalizas en   invernáculo. Modulo 2: Manejo de suelo, riego y nutrición mineral. San Pedro,   1/10/96. 71 p.
7. Martínez, S.; Garbi, M.; Etchevers, P.; Asborno, M. 1998. Efecto del color de la cobertura plástica sobre el régimen térmico del suelo para el cultivo de tomate en invernadero plástico. Revista Brasileira de Agrometeorología, Vol. 6 Nº2:147-150.
8. Paunero,I.; Francescangeli,N. y Biscia,S. 2002. Mulch de color para pimiento. Informe Frutihortícola, Año XVII, Nº 199: 18.
9. Rylski, I and Spigelman, M. 1982. Effects of different diurnal temperature combinations on fruit set of swweet peppers. Scientia Horticulturae 17: 101-106.
10. SAS Institute Inc. 1989.  SAS/STAT User's Guide, Version 6, Fourth Edition, Volume 2, Cary, NC:SAS Institute Inc., 846 pp.
11. Stoppani, M.I.; Arias, A. 1994. Sección II: Manejo del cultivo. En: Curso a distancia. Producción de hortalizas en invernáculo. Proyecto Capacitación a Distancia INTA.  Módulo 5, Cultivo de pimiento:15-21.
12. Wien, H.C., P.L. Minotti, and V.P. Grubinger. 1993. Polyethylene mulch stimulates early root growth and nutrient uptake of transplanted tomatoes. J. Am. Soc. Hortic. Sci. 118:207-211.
13. Gabriel, E.L., H. Lotti, R.M. Benito, and O.R. Larroque. 1994. Effect of mulch color on yield of fresh-market tomatoes (Lycopersicon esculentum). Acta Hortic. 357:243-250.

lunes, 25 de octubre de 2010

Herramienta para el manejo energético de invernaderos

Virtual Grower En Español es un programa elaborado por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS por sus siglas en inglés), a fin de dar datos estimados sobre cómo ciertos tipos de ventilación, calidad, tipo u otro aspecto de la construcción y mantenimiento de su invernadero pueden afectar a los costos brutos del control climatológico, principalmente de calefacción y ventilación pasiva o activa.


Cuando se habla de construir y mantener invernaderos, hay innumerables aspectos técnicos, importantes para el éxito de la operación, que considerar. Uno de los aspectos más relevantes es la ventilación e incluso la calefacción, las cuales son importantes aun para climas áridos, para por ejemplo calentar las plantas antes del amanecer y así hacer que ya estén trabajando cuando sale el sol, en vez de esperar a que se calienten por el sol solamente.
A principios del 2010, un programa que ya ha sido de gran utilidad para muchos productores norteamericanos en su versión en inglés, Virtual Grower! (Productor Virtual), será disponible en español. Este programa está elaborado por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS por sus siglas en inglés), a fin de dar datos estimados sobre cómo un tipo de ventilación, calidad, tipo u otro aspecto de la construcción y mantenimiento de su invernadero pueden afectar a los costos brutos del control climatológico, principalmente de calefacción pero incluso ventilación pasiva o activa.
Crea un plan para tu invernadero. Con Virtual Grower En Español, uno puede crear un invernadero sencillo, o escoger una opción de diseño avanzado, donde se puede introducir las dimensiones, la forma del techo, y los materiales.
 

Estima tasas de intercambio de aire. Virtual Grower En Español puede estimar la taza de intercambio de aire (de salida o de entrada) para un invernadero, lo cual permite a los usuarios ver cómo los cambios pequeños pueden afectar sus costos totales.
 

Estima la eficacia del sistema de control climatológico. La sección “Eficacia de Calefacción” permite a los usuarios estimar la eficacia global del sistema de control climatológico basado en datos sencillos introducidos por el usuario. Esto le permite al usuario ver cómo los cambios en el manejo de control climatológico (p.ej., la frecuencia de mantenimiento) pueden afectar los costos totales del invernadero.
 

Diseña horarios. Virtual Grower también le permite diseñar horarios a la vez complejos y realistas, estimar los costos de combustible basados en la ubicación, tipo de combustible, horario de control climatológico y diseño del invernadero.
 

Invernadero virtual. Además, este programa le permite cultivar plantas en su invernadero virtual para conocer cómo horarios de control climatológico le afecta al desarrollo de la planta. Tamaño y tiempo para que florezca se calculan utilizando las mediciones de luz, temperatura, y concentraciones de
CO2 en el invernadero. 
 
Como el programa ha sido desarrollado en EUA, puede que haya ubicaciones que no están en la base de datos. De ser así, uno tendría las siguientes opciones:

1) Meter un código postal (EUA) en la primera página, lo cual hace que el sistema busque un sitio similar automáticamente
2) Escoger un sitio con clima similar basado en su experiencia
3) Ponerse en contacto con los creadores del programa (USDA-ARS@utoledo.edu) y ellos pueden trabajar con usted para identificar una solución viable
4) Identificar una base de datos de clima (p.ej., espanol.weather.com, o espanol.wunderground.com) que mejor represente la localidad y pueden subir esa ubicación al programa para que esté representado en el software.
Es decir, añadir ubicaciones es fácil, sólo hay que ponerse en contacto con los creadores para asegurar que la información sobre el local y el clima es correcta.
En este momento, el programa no consta de módulos diseñados para medir, estimar o calcular sistemas de riego, ni de enfriamiento o iluminación, aunque los creadores del programa esperan incluir ese aspecto en futuras versiones.

¿Qué puede hacer con este programa?
  • Establecer condiciones básicas y oportunidades de ahorro
  • Hacer planes para una extensión
  • Comprobar su intuición contra los números
  • Hacer programación de actividades
  • Simular y medir el crecimiento de las plantas 
¿Qué NO se puede hacer este programa?
  • Servir como la única fuente de información para qué tipo de invernadero debe construir
  • Sustituir por expertos en persona que podría compartir su conocimiento en persona
  • Calcular costos sobre enfriamiento.

La centralización de la fertirrigación a través de terminales remotos

Cuando pensamos en automatizar todas las actuaciones a realizar en un vivero, nos encontramos que se dispone de un gran número de válvulas, sea para microaspersión, nebulización, aspersión, etc. al tener un gran número de sectores independientes a controlar. Además, se utilizan múltiples sondas para una aplicación más efectiva de los inputs, como son el agua y los nutrientes. Este aspecto nos hace plantear cómo poder controlar todos estos puntos de forma efectiva y económica. Y por este motivo se han barajado distintas posibilidades llegando a la conclusión que el sistema monocable de 2 hilos es la respuesta. En un invernadero donde hay gran cantidad de elementos a controlar, y por tanto se necesitan cables para cada uno de éstos, si pudiésemos simplificar a un solo cable la actuación tanto sobre válvulas como sobre sensores,  tendríamos la solución. 
Por esto motivo, queremos hacernos eco del nuevo sistema Agrónic Monocable, como una de las grandes soluciones para el control de los dispositivos en un vivero.
Este sistema permite el control de los dispositivos de trabajo como son válvulas, contadores, detectores, sondas de temperatura, radiación o humedad relativa a través de los módulos Agrónic Monocable, como el que se puede ver en la foto. En cada punto donde dispongamos de elementos a controlar, situaremos un módulo Agrónic Monocable.
Este sistema nos permite tener un solo cable desde el programador central pasando por cada uno de los puntos de control.  Los módulos pueden ser de 2, 5 u 8 salidas digitales con sus respectivas entradas digitales más 1 entrada analógica.
Tendríamos pues, los Módulos Agrónic Monocable repartidos por el invernadero donde vía un solo cable llegarían al programador centralizado y este o sería autónomo o le enviaría todos los datos al Programa de PC de gestión, como podemos ver en el dibujo esquemático adjunto.

Este sistema ofrece a todo vivero la solución a la centralización de todos los elementos de control, sin los problemas que conlleva la multitud de cables. Estos módulos pueden ir acompañados de un lector, que permite visualizar la lectura de las sondas conectadas y poder realizar activaciones manuales in situ. Permite llevar señales de lectura analógicas a distancia y reducir los costes, además de ofrecer una gran capacidad de ampliación.
Ejemplo de una ampliación: Vivero en la zona de Huelva donde tenemos un invernadero para la nebulización y microaspersión para planta que requiere enraizamento y aclimatación, y otro invernadero donde aplicamos aspersión. Cada uno de los invernaderos tiene unas dimensiones de 100x150 metros. Para nebulización disponemos de 44 válvulas independientes y para microaspersión de otras 44 válvulas, las cuales se pueden agrupar en 22 grupos de 4. Para el otro invernadero de aspersión hacen falta un total 48 agrupadas de 2 en 2. Esto suma un total de 136 válvulas, que necesitan ser controladas de forma independiente y cableada al controlador central. Además, se quiere tener sensores de humedad del suelo en varios puntos, así como de humedad relativa y temperatura. Toda esta cantidad de válvulas y sondas requieren una gran cantidad de cable y protecciones para centralizar en un solo punto de control todos estos datos.
Con la opción monocable dispondremos de un total de 22 Módulos Agrónic Monocable de 5 salidas para el control de las 88 válvulas y los sensores, y 24 módulos de 2 salidas para las otras 48 válvulas.
Así pues, con un solo cable de 2x1,5 mm recorriendo el total de los 46 módulos centralizaremos todos los elementos de trabajo. Por tanto, sólo serán necesarios 900 metros de cable de los más de 25.000 metros que hubieran sido necesarios para todo el control, y contando con la sencillez y robustez que el sistema ofrece, además de la capacidad de ampliación.
A parte de esta opción, tenemos la posibilidad de utilizar sistemas de control vía radio que permiten el control en puntos donde no se puede llegar vía cable, ya instalados o de ampliación, o también enlazar distintos viveros vía módulos radio a un centro de control. Es la otra solución para la integración de los dispositivos dentro de la red de trabajo y en un único punto de gestión.
Los sistemas radio utilizados son los de frecuencia libre, al no requerir legalización y más estando dentro de un invernadero, o en una zona viverista definida. La alimentación de los mismos puede ser vía pilas, a través de una fuente de alimentación a 12 Vdc o a través de panel solar.
Así pues, se puede disponer de una gran variedad de soluciones para la automatización de un invernadero, desde el más pequeño al más grande y como sistemas de control remoto perfectamente integrables al sistema central de control.

Tecnología inteligente para ahorrar agua


Los sensores sin cables y los Pivots guiados por GPS están ayudando a los agricultores que lo usan a reducir el consumo de agua. Los sensores miden la analítica del suelo y mandan lecturas a través de un enlace sin cables a una estación central, con la posibilidad de acceder a los datos online desde un ordenador, permitiendo así poder decidir de forma rápida y eficiente cuándo y cómo regar.

Las tomas de analítica del suelo cada minuto del día permiten crear un plan para tomar decisiones de riego. Lo rompedor aquí no son los sensores, que han sido utilizados por los agricultores durante décadas, sino el sistema wireless (sin cables) que permite entrar en la tecnología informática al servicio del medioambiente y al de cómo alimentar a las masas sin derrochar agua fresca.

Un gran número de tecnologías emergentes prometen reducir el consumo de agua. Los sensores sin cables que permiten un uso más preciso del agua son un método. Algunos agricultores están empleando controles GPS en sus sistemas de riego por Pivot central, de manera que mientras el sistema automatizado se mueve por el campo, saben su posición con exactitud y dónde apagar o reducir el caudal en las áreas que requieren menos agua.

El incremento en el uso de biodiesel como el etanol podría añadir más presión, si esa demanda empuja a los agricultores a cultivar maíz en lugar de cultivos menos intensivos en agua. Los agricultores podrían reducir el consumo de agua en un 17% utilizando la información sobre el clima local y el suelo para tomar decisiones. Es por ello que países desarrollados con grandes sequías como Australia e Israel son líderes en riego con ahorro de agua.

Ventajas de implementar redes inalámbricas y monitorización remota en sistemas de riego pivot

A medida que la tecnología se hace más accesible para las explotaciones agrícolas, el uso de instrumentos de telemetría no solo crea valor al negocio sino que además se utiliza para nuevas aplicaciones.

Las últimas tendencias en telemetría son instrumentos inalámbricos: controlan o monitorizan señales analógicas o digitales sin los impedimentos del cable, estas señales pueden utilizarse para comunicarse con y desde el Pivot a la granja, para comprobar los sensores de analítica de tierra, humedad, pH, temperatura ambiente, suelos químicos, la velocidad del viento, la localización exacta del Pivote en cada momento, todo ello para decidir el mejor momento para regar y el uso de la bomba, precisando cantidad y tiempo.

De este modo permite monitorizar todo el sistema pivot desde un teléfono móvil u ordenador con acceso a Internet, desde cualquier lugar. Este sistema permite recoger datos de explotaciones con Pivotes de manera eficiente a precio razonable.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Se crea un invernadero que reduce el gasto de agua y regula su clima con energía solar



La Estación Experimental de Cajamar en Las Palmerillas, en colaboración con la Universidad Técnica de Berlín, la Universidad de Wageningen de Holanda y la empresa Agrotecnología e Innovación Alimentaria de este último país, presentaron ayer en rueda de prensa lo que se ha denominado el proyecto Watergy. 

Se trata de una ambiciosa investigación que consiste en la creación de un prototipo de invernadero cerrado en el que se puede controlar el clima interno sólo con energía solar. Para ello, se ha desarrollado un sistema colector solar a base de aire húmedo, compuesto por el invernadero y una torre solar, que encierra un intercambiador de calor en su interior, que permiten enfriar el recinto y almacenar el calor para reutilizarlo posteriormente.

Uno de los coordinadores del proyecto, Guillermo Zaragoza, explicó que «la torre crea una convención natural que arrastra el aire húmedo a un intercambiador donde se enfría, de manera que la humedad se condensa y se puede recuperar el agua contenida en el aire». En otras palabras, uno de los grandes logros del proyecto Watergy es que se consigue recuperar el agua de riego, depurando agua residual, además de desalar agua salobre. De esta manera se permite además un enriquecimiento mucho más eficiente del aire con dióxido de carbono, mejorando la fotosíntesis e impidiendo la entrada de insectos, por lo que se evitan los tratamientos fitosanitarios.

Aunque uno de los primeros objetivos del proyecto es precisamente el de ahorrar agua, Zaragoza explicó que en un futuro, los resultados de la investigación podrían permitir también que los agricultores pudieran autoabastecerse, de manera que el agua utilizada para las plantas se pueda recuperar para volver a ser utilizada.

Jerónimo Pérez Parra, Director de la Estación Experimental de Cajamar aclaró que de momento no se trata de una aplicación directa al campo, «aunque una vez demostrado su funcionamiento, podría incorporarse este prototipo a un modelo aplicable a la horticultura almeriense».

El invernadero de prueba, con un cultivo de judías en un ciclo de invierno, ha obtenido, según los responsables de la investigación, «un resultado estupendo, ya que las plantas no tuvieron problemas de exceso de humedad ni plagas y la producción fue bastante razonable para un ciclo similar en un invernadero convencional».

Sin embargo, la investigación no termina aquí. Los coordinadores del proyecto Watergy han ingeniado también otro prototipo que se está desarrollando en Berlín para construir un edificio que se autoabastece de agua potable y obtiene energía solar que utiliza como calefacción.
 
Todo esto es posible gracias a que un pequeño invernadero adosado a la vivienda se encarga de depurar las aguas residuales. La captación más eficaz de la energía térmica del sol en el sistema y su almacenamiento estacional permite una climatización pasiva del edificio. Además de este ahorro energético y de agua, el invernadero produce frutos y puede surtirse del aire viciado del edificio. Junto a Jerónimo Pérez y Guillermo Zaragoza se encontraban Martín Buchholz, de la Universidad técnica de Berlín, y Gerrit van Straten, de la Universidad de Wageningen.

lunes, 11 de octubre de 2010

Invernaderos ecointeligentes: Innovacion tecnologica se convierte en responsabilidad social

La meta era desarrollar un tipo de invernadero totalmente nuevo. En la industria agrícola de hoy en día, esto parece algo difícil de lograr, ya que la oferta tecnológica existente es de por sí vanguardista. Pero el Dr. Pedro Ponce Cruz del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey/Campus Ciudad de Mexico (ITESM-CCM) lo veía posible en base a un aspecto de la automatización de muchos invernaderos que deja mucho que desear: los sistemas lineales.
 
Esto significa que a través de ciertos parámetros, computadoras y dispositivos pueden controlar dosificación de nutrientes, temperatura y humedad, por citar algún ejemplo, pero se rigen por reglas fijas, y una máquina no puede comunicarse con sus plantas a través de reglas rígidas y lineales.
 
Entonces, Ponce y sus colegas desarrollaron unas técnicas de control inteligente e ingeniería ecológica capaz de:
 
1) recibir información de las plantas
2) instalarse en restaurantes, casas, o ejidos, por su estructura portátil
3) sustentarse a través de energía renovable
4) conservar el agua a través del reciclaje
5) producir productos de alta calidad para vender a cadenas de supermercados
 
Todo esto es posible con su invernadero debido a la flexibilidad e inteligencia de este sistema innovador. La tecnología se llama “lógica difusa” y “red neuronal.”
 
Lógica difusa y redes neuronales
Explicado de una manera sencilla, la lógica difusa es un sistema tecnológico que responde a un estímulo variado con respuestas más inteligentes que las que uno esperaría de una máquina. En vez de calcular su respuesta basándose sólo en reglas introducidas por el ser humano, un sistema con lógica difusa puede establecer conexiones razonables entre los parámetros. 
 
El invernadero inteligente en cuestión trabaja con 27 reglas (establecidas por expertos de la agricultura protegida), todas ellas organizadas por una red neuronal. Es este último aspecto el que le convierte en una construcción realmente “inteligente,” porque estas reglas se organizan como una red de neuronas del cerebro humano. Así que va reajustando su respuesta al estímulo según dictan las relaciones entre las reglas, y no las puras reglas.
 
Entonces, entre la lógica difusa y la organización neuronal, esta máquina de control puede recibir los mensajes de las plantas a través de muchos sensores que miden todo lo que necesita la planta para crecer de manera ideal. El sistema las procesa y responde de manera razonable, con las dosis o acciones correctas según la información que recibe de las plantas.
 
Efectivamente, esta relación es algo mucho más dinámico, y por tanto más eficiente y ecológico que el sistema lineal que muchos invernaderos manejan en la actualidad.
 
Cualidades del macroprototipo
Una vez que el Dr. Ponce obtuvo resultados exitosos con respecto a la automatización con el prototipo de invernadero pequeño, tomó la decisión de construir un prototipo más grande. El concepto de incluir la sustentabilidad surgió como requisito, junto con el respaldo de un modelo de negocios sólido. Entonces, Dr. Ponce, en colaboracion con MSc. David Romero Díaz, también del ITESM, y de otros colegas y estudiantes, inició la construcción de un prototipo del invernadero de unos 100 m2.
 
Instalaron un sistema en el que, según Romero, “la única pérdida del agua fue la misma absorción de la planta o la que se pudiese dar por evaporación.” El agua es reciclada continuamente a través de un sistema de tuberías, y en consecuencia su uso es altamente eficiente.
 
En materia de automatización, se instalaron electroválvulas, con tanques para manejar los nutrientes y los ácidos para las distintas necesidades de las plantas. Se utilizaron sensores de CE, pH, intensidad luminosa, temperatura, humedad, y otros aspectos críticos, que reciben la información necesaria de la planta, para optimizar su ambiente durante todo su ciclo de vida. En cuanto la planta se ve en la necesidad de cualquiera de estos insumos o acciones, los sensores lo percutan y el sistema de control hace el ajuste basado en la lógica difusa y la red neuronal.
 
Apoyo para el pueblo mexicano
En términos de invernaderos como herramientas agrícolas, hay ciertas zonas más idóneas que otras, dependiendo de los recursos disponibles en la región. Romero y su equipo querían ampliar las posibilidades de la oferta de este invernadero inteligente para que fuera accesible a todo tipo de personas, sean cuales sean sus recursos económicos, ambientales y sociales. Como la mayoría de las comunidades que se podrían beneficiar de este sistema cuentan con pocos recursos, uno de los medidores de la sustentabilidad sería económico.
 
Romero afirma que el sistema ha de ser lo suficientemente eficiente para elevar la producción de los cultivos, “para que un ejido pueda tener varios invernaderos y producir suficiente alimento para consumo propio, manejar un trueque entre los mismos miembros de esa comunidad ejidal y vender un porcentaje excedente para generar ingresos que cubran los costos del mantenimiento de los invernaderos.”
 
Debido a la alta calidad de las hortalizas que serán producidas por estos invernaderos ecointeligentes, compañías de supermercados como Wal-Mart y otras organizaciones las pagarían a precios más elevados.El hecho de abastecer un producto orgánico de manera constante, eficiente y de origen local, convertiría a estos ejidos en generadores de capital para su comunidad.
 
En términos energéticos, han desarrollado la función de producir energía eólica o solar, dependiendo de la ubicación geográfica del invernadero y del ejido.
 
“Lo que inicialmente empezó como un estudio netamente tecnológico, para automatizar un invernadero y aplicar las ventajas de la lógica difusa, se transformó en un proyecto con una visión más sustentable, pensando cómo podemos utilizar la tecnología en beneficio del campo mexicano, con impactos económicos, sociales y desde luego considerando el cuidado del medio ambiente,” concluye Romero.
 
Quizá el recurso más valioso conservado sería el tiempo. Al contar con un sistema tan automatizado, los jóvenes de las familias que trabajan con estos invernaderos tendrían más tiempo para realizar estudios superiores. Y, quién sabe, a lo mejor se inclinarían por una carrera en Ingeniería Sustentable.

domingo, 10 de octubre de 2010

Invernaderos de alta tecnología, una solución al clima


No es ciencia ficción. "La tecnología ha progresado a niveles impensados. Hoy es posible disponer del clima que uno quiera, prácticamente en cualquier situación geográfica", señala Eduardo Oyanedel, ingeniero agrónomo, gurú del tema de cultivos bajo plástico y académico de la Universidad Católica de Valparaíso.

Esta institución es decana en el tema. De allí surgió, en los años 70, el diseño del madera más común en Chile. Desde diciembre de 2006 lleva adelante un proyecto en Quillota, financiado por Corfo Innova, para aumentar la cantidad, calidad y efectividad en la producción en invernaderos. Esto porque consideran que es a través de ellos que se pueden resolver problemas no sólo climáticos, sino de uso más eficiente de agua, nutrientes y controlar mejor plagas. Además de volver más eficiente el cultivo.

A modo de ejemplo, los beneficios de usarlos se ven claramente en cultivos como el tomate.

Según Eduardo Oyanedel, al aire libre, el rendimiento no supera las 100 toneladas por hectárea, mientras que en un invernadero frío, sin calefacción, en la V Región, con dos ciclos de seis meses, se llega a 300 toneladas al año. Pero en Inglaterra, usando los de vidrio y con calefacción, se cosechan 850 toneladas en un ciclo de once meses.

Precisamente es demostrar que hay nuevas tecnologías cuya mayor inversión resulta amortizada por los resultados productivos, lo que busca el proyecto de la UCV . Éste contempla el uso de cubiertas de material plástico rígido, desarrollado por Ondex, que dejan pasar la radiación fotosintéticamente activa y retienen de forma óptima el calor necesario. Esto permite que puedan ser usados en zonas climáticas extremas.

En Chile el uso de invernaderos, hasta ahora, es bastante limitado. De las aproximadamente mil hectáreas que existen _para el cultivo desde plantas de interior hasta y tomate y pimiento para consumo fresco-, cerca del 10% corresponde a instalaciones de alta tecnología, con estructuras metálicas. El otro 90% son de madera con cubierta de polietileno.

Para Armand Evaristo, Export Sales Manager de Ondex, las heladas de este año son una poderosa razón para que los productores chilenos consideren invertir en invernaderos que consideren elementos como uso de temperatura o control de humedad.

"Permiten cultivar fuera de estación y con calidad más homogénea y aumentan la rentabilidad por metro cuadrado. Además, al dar más seguridad ante eventuales fenómenos climáticos, permite a los productores cumplir con los compromisos internacionales", detalla.

Sin embargo, los agricultores chilenos ven las heladas de este año como algo excepcional. El clima estable y de muy baja oscilación térmica que habitualmente tiene Chile aplaca cualquier intento por convencerlos de invertir más.

Emilio Navarro, gerente de Riegosistemas, empresa que entre otros productos comercializa insumos para invernaderos de la compañía israelí Netafim, señala que por esa misma razón en Chile es posible obtener buenos resultados con baja tecnología.

El cambio tecnológico de una instalación de madera a otra con estructura metálica implica una inversión 5 veces mayor, estima Oyanedel.

Por ejemplo, uno destinado a la producción de semillas representa una inversión inicial de US$ 4,06 por metro cuadrado. Este valor considera una estructura de madera, cubierta de polietileno y sistema de riego por cintas. Otro, de similares características, sin sistema de riego y sin postes en el interior de la unidad, destinado a la maternidad de un vivero de cítricos, costaría US$ 3,32 por metro cuadrado. La renovación del polietileno es un costo significativo dentro de la operación y puede llegar a US$ 0,86 metros cuadrados cada dos o tres años, considerando materiales y mano de obra. En tanto, el costo de un invernadero de alto nivel tecnológico es considerablemente mayor. Uno de estructura metálica, con cubierta de polietileno y ventilación mecánica tiene un costo de US$ 18/m2 (CIF), más la instalación.

"Aún cuando ha habido intentos formales de empresas extranjeras por introducir invernaderos de alta tecnología en Chile, los resultados a nivel comercial son bastante magros", sostiene.

Hasta el momento, sólo han asimilado la tecnología de los metálicos y con control climático algunos productores de plantas de interior y flores de corte, que en su conjunto deben tener unas 50 hectáreas.

Para Evaristo la falta de inversión responde a la manera de pensar general de los agricultores. "No calculan que es una inversión y muchas veces se quedan con algo que al cabo de cinco años les habrá hecho gastar más recursos. Es mejor invertir de inmediato un 20% más", explica y hace hincapié en que, además, las propiedades de esas instalaciones se mantendrán inalterables por años.

Oyanedel agrega que hay 700 há de invernaderos tradicionales con potencial de mejoramiento.

"Dos o tres agricultores innovadores podrían generar importantes cambios tecnológicos, que no involucren un aumento de los costos", añade. n

las críticas

El profesor Oyanedel sostiene que este tipo de cultivo puede aumentar los riesgos para los trabajadores y el medio ambiente, en comparación con sistemas al aire libre.

"La alta temperatura, la humedad relativa y escasa circulación del aire hacen que el riesgo de intoxicaciones de los trabajadores por pesticidas sea considerablemente más alto", afirma.

Por otra parte, el monocultivo obliga al uso de fumigantes del suelo como el bromuro de metilo, producto que agota la capa de ozono y que es altamente tóxico.

Además, en los cultivos en suelo se usan altas dosis de fertilizantes, lo que es un alto riesgo de contaminación de las napas subterráneas.

¿Por qué un invernadero?

Patricia Peñaloza, académica de la PUCV, explica que el cultivo bajo plástico permite controlar factores ambientales como temperatura, humedad y luminosidad. Se denomina invernadero a estructuras de cierta altura, de madera o metal, provista de una cubierta transparente para que ingrese la luz solar y cumpla con los requerimientos fotosintéticos y de calor, y que deje escapar el mínimo de energía.

domingo, 3 de octubre de 2010

Proteccion solar para invernaderos



El nuevo estabilizador de la luz alarga la vida de las películas de uso agrícola. Según los cálculos estimados por la Organización de las Naciones Unidas, más de 9 millones de personas vivirán en el planeta tierra en el año 2050.

Sin embargo, la superficie de terreno cultivable necesaria para alimentar a la población no aumentará en la misma proporción. Los invernaderos fabricados con películas plásticas son económicos y son una de las soluciones del problema: con la ayuda de estos invernaderos, la producción por hectárea puede aumentar de forma considerable. Tras seis años de investigación, BASF lanzará en la feria K un nuevo estabilizador de la luz que es capaz de mejorar los invernaderos y de hacerlos más efectivos: Tinuvin® XT 200 protege las películas fabricadas con resinas termo-plásticas contra la rápida degradación general que sufren cuando se exponen a los rayos ultravioleta. Este económico aditivo garantiza la eficacia de las películas durante un periodo más prolongado, incluso cuando existen serias concentraciones de agentes químicos agrícolas, como el azufre elemental. Así, Tinuvin XT 200 rellena el vacío que existía en la cartera de BASF de estabilizadores de la luz para resinas que se utilizan en el sector agrícola.

Un mercado importante en muchos aspectos. Como consecuencia del desarrollo urbanístico y también debido al incremento de la erosión y al cambio climático, la superficie de terreno cultivable se ha ido reduciendo. Actualmente, el desafío consiste en intensificar la actividad agrícola y a su vez, mantener unos precios de producto asequibles. Los invernaderos pueden construirse sin necesidad de grandes costes mediante el empleo de películas plásticas y son una de las posibles soluciones a este problema. Ofrecen un entorno ideal para las plantas, protegen las verduras de los efectos de las heladas, del viento y de la lluvia, y garantizan una alta calidad uniforme, además de contribuir a la maduración más rápida de la fruta, lo que permite realizar varias cosechas en un año.Por otra parte, la película plástica actual se puede adaptar a la medida específica de los requisitos individuales de luz y de temperatura de muchas frutas cultivadas en el campo. Al mismo tiempo, contribuye a reducir el consumo de agua, un recurso que deberá cuidarse cada vez más en años venideros.

Las ventajas de la producción de invernadero son tan convincentes que verduras como los tomates, los pimientos, los pepinos y las berenjenas ya se cultivan bajo techos de poliolefina. En 2009, la producción mundial de películas termoplásticas para invernaderos ascendió a cerca de 900.000 toneladas y ocupó una superficie de terreno cultivable de 800.000 hectáreas –superficie equivalente aproximada a la suma de las extensiones que ocupan las ciudades de Tokio, México D.F., Madrid, Johannesburgo, Roma, Moscú y Berlín. Al mismo tiempo, se prevé que la demanda de películas para la agricultura que se utilizan en invernaderos aumente a un índice anual aproximado del 4%. Los mercados más importantes se encuentran en la zona mediterránea. Otras zonas de crecimiento rápido de la demanda de invernaderos a nivel mundial son Asia, Sudamérica y el este de África.

La agricultura exige unos requisitos especiales 
La agricultura optimizada también incluye el empleo de agentes químicos cuidadosamente seleccionados, para evitar que las plagas y el moho ataquen las cosechas. En este campo, también se están logrando grandes progresos en soluciones respetuosas con el medio ambiente. La utilización del azufre por ejemplo, cuya aplicación en los productos orgánicos ha sido aprobada incluso en agriculturas altamente reguladas como la alemana, está experimentando un crecimiento digno de mención.  Sin embargo, la utilización del azufre elemental y de otros agentes químicos en la agricultura exige que las películas de uso agrícola que se utilizan en los invernaderos reúnan unas características especiales.

La razón radica en la sensibilidad de las películas termoplásticas a la luz UV. Esta radiación rica en energía provoca que los plásticos se vuelvan quebradizos con el tiempo, a través de un complejo proceso químico de pasos múltiples. Las películas de bajo coste, en particular las más finas, pueden resultar inútiles tras apenas algunas semanas de exposición a condiciones de cielo abierto debido a ello. Naturalmente, la química de polímeros ya ha desarrollado aditivos que pueden ralentizar esta reacción de degradación. Sin embargo, su idoneidad de empleo en películas de uso agrícola es bastante limitada, ya que su efectividad se reduce de forma considerable bajo el efecto de los azufres y ácidos que emanan de las construcciones de madera o hierro de los invernaderos. Los agentes químicos que contienen halógeno también contribuyen a la desactivación de los estabilizadores comunes de rayos UV.

Productos especiales que resisten los agentes químicos que se utilizan en la agricultura 
No obstante, ya existen alternativas en la cartera de estabilizadores de la luz de BASF específicamente desarrollados para el sector agrícola. Los estabilizadores de la luz recomendados en virtud de la cantidad de agentes químicos para la agricultura que se utilicen son, por ejemplo: Tinuvin NOR 371, un potente producto de alta gama disponible en el mercado desde 2001; Tinuvin 494 y Tinuvin 111, así como Chimassorb® 2020 y 944. El nuevo Tinuvin XT 200 se emplea en campos en los que, por razones técnicas, no pueden abastecerse utilizando Tinuvin 494, o que por razones económicas no puede abastecerse con Tinuvin NOR 371. De esta forma, se ha cubierto el vacío existente en la línea de aditivos de BASF.

Producción económica garantizada La utilización de Tinuvin XT 200 permite producir de manera muy económica películas de LDPE (polietileno de baja densidad) que resisten altos niveles de agentes químicos de uso agrícola y que a la vez garantizan una vida de servicio de dos o más años, incluso en condiciones de luz solar intensa. El rendimiento de estas películas estabilizadas es también muy bueno cuando entran en contacto con las estructuras de madera y metal de los invernaderos. Sin un estabilizador de la luz, no durarían ni un ciclo de cultivo.

Las propiedades del nuevo estabilizador de rayos UV se han puesto a prueba durante años, mediante ensayos exhaustivos en Ciba/BASF. Estos ensayos se han realizado no solo en laboratorios altamente especializados sino también en los invernaderos experimentales del gran centro de desarrollo de estabilizadores de la luz para uso agrícola de BASF en Bolonia (Italia). Tras la investigación detallada en el laboratorio de las características de envejecimiento de la película estabilizada, también se ha comprobado su rendimiento en ensayos exhaustivos de campo en Italia y en España. Ahora el nuevo estabilizador tiene la oportunidad de crecer al ritmo de un dinámico mercado.

Aplicacion de los plasticos antiplagas en los invernaderos horticolas



Los plásticos actuales, para las cubiertas de invernaderos, ofrecen la posibilidad al agricultor o el técnico de poder elegir aquel que nos va a proporcionar el mayor beneficio para nuestro cultivo. En este trabajo se considera la función y aplicación de los plásticos antiplagas y se discute el posible efecto sobre los polinizadores, las plagas e insectos utilizados en control biológico.

La radiación solar es fundamental para que los seres vivos podamos ver, pero dependiendo del organismo necesita una fracción diferente de esta radiación. Los insectos necesitan la radiación ultravioleta (UV, 290-380 nm), los humanos necesitamos la radiación visible (380-760 nm) y las plantas, para su crecimiento, necesitan la radiación fotosintéticamente activa (PAR, 400-700 nm).

Los plásticos empleados como cubierta de los invernaderos  son derivados del petróleo obtenidos através de un proceso industrial (Díaz et al., 2001), siendo los aditivos que llevan estos materiales los que les van a dar las cualidades mecánicas o físicas y  las cualidades radiométricas o ópticas.

La radiación UV provoca en los plásticos una rápida degradación y, para evitar que esto ocurra, todos los plásticos de los invernaderos llevan una importante carga de aditivos capaces de absolver entre el 60% y 70 % de esta radiación. Los plásticos antiplagas absorben casi el 100% de la radiación UV (figura 1), existiendo en el mercado aditivos antiplagas que permiten que estos materiales no pierdan sus cualidades fotoselectivas durante toda la vida útil del plástico.

Los plásticos antiplagas no actúan matando la plaga, su funcionamiento consiste en impedir la entrada de la radiación UV que las plagas necesitan para ver dentro del invernadero, sin afectar a la radiación PAR que necesitan las plantas. Consiguiendo con ello que no localicen  el cultivo o si lo hacen que no sean capaces de extenderse por el; para ellos es como si fuera de noche. Dependiendo de la plaga el efecto será mayor o menor, siendo más importante en aquellas plagas que necesitan mayor cantidad de radiación UV. Plagas como mosca blanca, Bemisia tabaci, se ven altamente afectadas por estos materiales (Pérez et al., 2007). Si la mosca blanca vuela por los alrededores del invernadero no es capaz de reconocer el cultivo y cuando entra en el suele ser por las puertas o ventanas. Otras plagas importantes como Trips tabaci, especies de aphis  o liriomyza han visto reducida su presencia bajo estos materiales comparándolos con plásticos normales (Pérez et al., 2007).

Desde el 2007 una de las plagas más importantes en tomate en el sureste español es Tuta absoluta y, aunque todavía no hay trabajos que demuestren el efecto de los plásticos antiplagas sobre esta especie, podemos deducir que no va a ser importante, puesto que T. absoluta es de vuelo crepuscular con poca presencia de luz UV además T. absoluta tiene una gran atracción por el olor del tomate, lo que hace que esta plaga localice fácilmente el cultivo y probablemente la luz no será un factor limitante.

Los polinizadores utilizados en los invernaderos hortícolas son los abejorros, Bombus terrestris y las abejas, Apis melifera. La visión de estos insectos se encuentra principalmente en la franja de la radiación UV, aunque presenta picos de visión en la franja del visible. La utilización de los plásticos antiplagas puede producir un retraso en la actividad de los polinizadores si no se hace un buen manejo de las colmenas siendo importante la introducción de las colmenas dos o tres días antes para conseguir una adaptación de los polinizadores.

Es normal cuando se utilizan estos plásticos que los primeros días se encuentren muchas obreras en las ventanas laterales y cenitales intentado salir del invernadero, pero pasados estos días, los polinizadores consiguen adaptarse a la nueva situación y se orientan correctamente realizando su actividad polinizadora. El color del polen que llevan en las patas los polinizadores en la entrada de la colmena, darán la información de si traen polen del cultivo o por el contrario están trabajando con polen de fuera del cultivo. Otro síntoma del efecto de estos plásticos se observa en la salida de las obreras de la colmena que no son capaces de hacer un vuelo directo de ellas, primero caminan alrededor de la abertura de la colmena durante unos segundos y después realizan el vuelo.

Las colmenas hay que colocarlas debajo de la ventanas cenitales, con esto se asegura que tengan la mayor radiación posible sin filtrar por el plástico (figura 2) facilitando la localización de la colmena por las obreras. Se colocan las colmenas al atardecer o por la noche para conseguir que los polinizadores empiecen  a trabajar  al amanecer de forma progresiva, ya que si se colocan en el invernadero al mediodía existe el riesgo que se produzca una salida masiva de obreras, con perdidas de algunas de ellas, que no podrán encontrar el camino de regreso a la colmena. Así púes uno de los factores mas importantes cuando se utilizan los plásticos antiplagas es que el invernadero tenga la mayor ventilación posible para conseguir que entre la suficiente luz sin filtrar por el plástico.

Consiguiendo con ello una rápida y fácil adaptación de los polinizadores. Si no se dispone de suficiente ventanas y se observa que no se consigue una adecuada adaptación de los polinizadores una solución puede ser la colocación de mayor número de colmenas.

Los atractivos florales o colores de las flores es un proceso de adaptación de las flores del cultivo para que el polinizador pueda encontrar la flor mas fácilmente  entre el follaje (Cabello et al., 2006)  y las obreras puedan obtener su recompensa, en forma de néctar o polen. Como la visión de los polinizadores es mayor en la franja UV la mayor expresión de la flores será precisamente en esta franja, por lo que la falta de radiación UV puede provocar en las flores que pierdan esta facultad de destacar entre el cultivo (Cabello et al., 2006).

Este factor será más o menos importante dependiendo del cultivo y del polinizador utilizado. Como ejemplo es destacable  el cultivo de sandía donde la falta de radiación UV hace que la flor pierda su expresión, mientras que en el cultivo de tomate la flor tanto bajo luz UV como bajo luz visible presenta la misma expresión floral. Se ha comprobado que en cultivos de sandía o melón el efecto de los plásticos antiplagas es más negativo en las abejas que en los abejorros (López et al., 2007; Pérez et al., 2007, 2009), por lo que será recomendable utilizar los abejorros siempre que se pueda.

Los plásticos antiplagas han demostrado que reducen la presencia de plagas frente a los plásticos normales, y junto con un buen manejo de las colmenas, pueden ser una herramienta complementaría a técnicas de control biológico. Los trabajos realizados sobre el efecto que tiene estos plásticos sobre los insectos auxiliares han demostrado que no se observan diferencias comparándolos con los plásticos normales (Soler et al., 2009). Como insectos que son se podría pensar que la falta de radiación UV podría afectar a su establecimiento en el cultivo, pero esto no ocurre debido a que los insectos auxiliares utilizan para encontrar a su huésped o presa  mecanismos no dependientes de la luz.

Los plásticos antiplagas actualmente no están muy extendidos por los invernaderos del sureste español, aunque sería aconsejable su uso en todos los cultivos, tomando mayor precaución en aquellos donde se utilicen polinizadores, sobretodo abejas. El futuro de la agricultura intensiva va encaminada a invernaderos altamente tecnificados donde se pone al servicio del agricultor todas las herramientas disponibles y, entre estas, los plásticos antiplagas tendrán un papel relevante como una práctica de cultivo más.

Agricultura presenta software gestion automatica invernaderos hidroponicos


La consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat Valenciana ha patentado un sistema informático para el control automático de invernaderos hidropónicos y cultivos sin suelo, en cuyo proyecto están ya interesadas varias empresas con vistas a su uso industrial.

El proyecto, único en el mercado por sus características, ha sido realizado por investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia, y se ha desarrollado durante seis años.

Este sistema de control integra las técnicas más avanzadas, como es el cultivo hidropónico (cultivo de plantas en ausencia de tierra) en invernadero, con las técnicas de automatización y control basadas en redes industriales y el uso de Internet.

Esta combinación hace posible la gestión de la información y de las instalaciones desde un sitio alejado al del cultivo.

En definitiva, la Consellería ha puesto a disposición del horticultor los medios para realizar un trabajo más cómodo y eficaz en su actividad diaria.

Mediante este innovador sistema, el agricultor supervisa y controla el clima de su invernadero a través del manejo integrado de los equipos de calefacción, ventilación y humidificación, además de realizar el control en tiempo real del suministro del agua y los fertilizantes a las plantas, dosificando estos nutrientes en la medida que las plantas los necesitan.

La técnica del cultivo sin suelo y del cultivo hidropónico es una herramienta potente para aumentar la capacidad de control de la producción.

En este sentido, el objetivo de la investigación se ha centrado en la integración de los invernaderos y las técnicas hidropónicas, los modelos matemáticos y la informática, con los sistemas de medida y control y las nuevas tecnologías de la información para obtener como resultado una nueva horticultura con mayores posibilidades de ofrecer artículos de calidad, empleando menos productos químicos y respetando el medio ambiente.

Los trabajos de investigación se han realizado en el IVIA en un invernadero de rosas sin suelo donde se han aplicado todos los sistemas antes mencionados de forma integrada.

De esta manera, el control automatizado permite al productor de rosas estar informado en todo momento acerca de lo que ocurre en sus invernaderos y puede tomar decisiones para modificar las temperaturas del aire o del sustrato, la humedad, la luz, controlando a voluntad los equipos instalados en los invernaderos, tales como los calefactores, los humidificadores y ventiladores.

El equipo de expertos, especializados en las distintas ramas que confluyen en este proyecto, dirigido por el investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, Pedro F. Martínez, han aplicando las nuevas tecnologías de las comunicaciones.

Así, han desarrollado un sistema para ser conectado a Internet de tal modo que es posible conocer lo que ocurre en el invernadero desde cualquier lugar y además tomar decisiones y dar órdenes a distancia que se ejecutan de forma inmediata.

Esto ofrece, sin duda, un enorme grado de libertad de acción a la persona que cultiva rosas, al mismo tiempo que aumenta el nivel de seguridad contra cualquier fallo de las instalaciones de cultivo. EFECOM

martes, 28 de septiembre de 2010

Copiar tecnología extranjera de invernadero, muchas veces, no es negocio

La Universidad Autónoma Chapingo ha diseñado diferentes paquetes tecnológicos en invernadero, que dan buenos rendimientos como los que se consiguen en Europa, pero apropiados para cada región del país y de bajo costo.




Un gran error cometen empresarios mexicanos al comprar tecnología para invernaderos altamente tecnificados como los que tiene Holanda, que son “punta de lanza” y cuestan un millón de dólares, mientras en México una similar pero adaptada al país promedia en 4 millones de pesos. Aunado a que se desembolsa más, resulta que esta tecnología es obsoleta para la realidad climatológica del país. En algunos casos, tardan años en recuperar la inversión o definitivamente no resulta ser un negocio.

Al detectar esta situación, la Universidad Autónoma Chapingo ha diseñado diferentes tipos de paquetes tecnológicos, que dan buenos rendimientos como los que se consiguen en Europa. En este centro educativo se desarrolla tecnología apropiada para cada región del país y de bajo costo, dio a conocer el especialista Felipe de Jesús Chabelas.

Como director general de Consultores Especialistas en Horticultura Protegida destaca que estos invernaderos tecnificados son de excelente calidad cuentan con apertura automática de cortina, calefacción, sensores, ferti-irrigador computarizado para la observar el proceso de nutrición de las plantas, explicó.

Los invernaderos europeos, como el holandés, tienen mucha luz, potente calefacción dadas las nevadas continuas que se registran en ese país; utilizan sistema de producción en el que las raíces en lugar de ponerlas en la tierra la ponen en un sustrato inerte en el cual mediante la hidroponía empiezan a manejarlo e incrementa el costo de producción, lo que lleva a una mínima ganancia en lugar de una alta rentabilidad.

El especialista que imparte cursos en la Academia de Sistemas Espaciales de la Universidad Autónoma Chapingo considera que el productor nacional debe ubicar los diferentes tipos de climas. Tan solo en Morelos hay diversos climas que van de tropical seco a templado en distancias 60 kilómetros en promedio.

Ventajas de producir en invernadero, respecto a cielo abierto

En invernadero se alcanzan altos rendimientos; producción de calidad; más sanidad en cultivo; no hay abuso de insecticidas; control de bajas temperaturas, se usa sistema de clima, hay mecanismos a través de malla sombra o de pantallas térmicas; control de la velocidad del viento, que no les pegue tanto porque llega a dañarlas; control de excesos de humedad; control de exceso de bióxido de carbono, control de condiciones ambientales y bióticas que son las plagas.

En términos económicos, los invernaderos tienen más altos rendimientos y mayor calidad de productos de alto valor económico, aunque no todos los productos dentro de invernadero son rentables, sólo aquellos que alcanzan buenos precios en el mercado y permitan ingresos que solventen esta inversión tecnológica.

Otras ventajas son tener producción continua y precoz y lograr varios ciclos al año.

En Morelos, un productor de temporal va a tener buen rendimiento si hay lluvia, sin embargo, si llegan plagas, enfermedades y una granizada, ya no lo tiene; en el invernadero se pueden hacer hasta dos o tres ciclos al año, mientras que al aire libre un sólo ciclo.

En un invernadero se puede planear la producción para cosechar cuando el mercado este mejor que sea más atractivo y los precios de los productos se pueda vender a un buen precio.

Las desventajas de los invernaderos

Tienen un alto costo de instalación y de operación, ocupa mucha mano de obra e insumos, además hay un desconocimiento del diseño, qué tipo de invernadero es el más apropiado para la zona,  y dificultad técnica del manejo del suelo.

Si no hay buen manejo del suelo como máximo se tienen bien dos ciclos y al siguiente ya no funciona el terreno; otra dificultad técnica es el manejo del clima dentro del invernadero; otro aspecto de lo más delicado es la necesidad de un mercado seguro, es decir, dónde se va a vender el producto.

Ello porque se puede  producir el mejor jitomate del mundo, pero si lo vas vender a coyotes de central de abastos que te lo van a pagar a precio de cielo abierto, no tiene caso meterte a producir si no tienes un mercado seguro y rentable.

Chabelas informó que en el mercado alcanzan precios altos pepino, jitomate, pimiento, fresas y flores, que también son redituables.

No es recomendable  sembrar cualquier producto dentro del invernadero por ejemplo, cebollas, porque no es negocio, ya que casi siempre esta de a peso a tres pesos el kilo, no es tan redituable.

Robots para invernaderos

Hace décadas parecía un sueño, pero hoy es posible que un robot pueda realizar tareas propias del hombre. Su empleo en el caso de la agricultura, específicamente en los invernaderos, abre amplias posibilidades productivas, sobre todo en países donde la escasez de mano de obra es un problema. Así podemos observar robots que cosechan, cortan, pizcan o aplican riegos con una precisión que, incluso, supera la mano del hombre.



Esta innovación tecnológica requiere de sensores muy precisos. Una tarea importante y difícil en el campo es defoliar —quitar hojas de cultivos—. Hay un robot defoliador o podador de hojas, que cuenta con un sistema de visión en tercera dimensión que detecta, con una precisión impresionante, el punto exacto donde hay que cortar la hoja.
El robot capta la imagen, hace una separación del tallo, analiza y determina si está inclinado el pedicelo de la hoja, se posiciona y corta. Éste es un prototipo que está siendo desarrollado en Holanda.

Otro robot que ha salido al mercado es el cosechador de lechugas, que ya se utiliza en invernaderos de Bélgica en cultivo de crisantemo. Los robots fumigadores pueden circular entre hileras de los cultivos y realizar la aspersión. Son vehículos autónomos o autoguiados que regulan su velocidad y logran una aspersión uniforme.

También hay robots de corte de estacas en rosas que después las colocan en las macetas donde van a ser transplantadas. Ya está en el mercado.

Para introducir robots en invernaderos debe haber ciertas condiciones.

Se requiere un invernadero bien controlado en clima, con estructuras donde se puedan movilizar los robots, con pisos totalmente regulares, y aunque difícilmente se podrían introducir en cultivo de rosas, en los próximos años se desarrollará.

Para Armando Ramírez, “el desarrollo de estas máquinas puede parecer bastante fantasioso, pero el hecho de que se hagan inversiones enormes significa que en esos países tenían una necesidad, que es mano de obra, y para ellos son una alternativa”.

Hay robots injertadores —desarrollados en Japón hace diez años— que en pruebas han demostrado que son más precisos que los humanos. Los robots son parte de una tecnología que se podría utilizar en México en unos diez años, precisa Ramírez Arias.

Una tecnología muy fresa

Producir fresas en invernadero bajo sistema hidropónico es una opción que no sólo permite obtener frutos de gran calidad y altos rendimientos, sino que además se vuelve algo redituable durante la época en que no se produce fresa en nuestro país, porque en ese momento el producto llega a alcanzar precios hasta tres veces más elevados de lo que cuesta normalmente.


Iniciar una inversión de este tipo, no es cualquier cosa. En principio implica determinar la ubicación ideal para el invernadero; tener una estrategia de producción para abastecer el mercado; saber a quién, cómo y a qué precio se venderá el producto y contar con el personal técnico capacitado.

Una vez que se han considerado los aspectos anteriores se empieza por acondicionar el invernadero. La producción bajo sistema hidropónico requiere la instalación de soportes suspendidos para evitar que los frutos tengan contacto con la tierra, dichos soportes pueden ser canaletas o algún otro material siempre y cuando se tome en cuenta que el invernadero debe soportar una carga mínima de 25 kilogramos por metro cuadrado.

La altura conveniente para instalar las charolas que sostendrán el sustrato va de 1.2 a 1.5 metros sobre el nivel del suelo —alturas mayores complican la observación de las plantas y el manejo del cultivo), mientras que la distancia entre hileras que se recomienda de 0.8 al 0.1 metro.

El sustrato que deberá utilizarse puede ser turba, lana de roca, perlita o fibra de coco, éste puede contenerse en bolsas de 0.5 a 1.0 metro de longitud o en macetas de 4.5 litros de capacidad.

El sistema de riego debe ser de precisión, capaz de otorgar agua y nutrientes a intervalos cortos y bajo volumen, además de tener un adecuado sistema de filtrado acorde a las necesidades de flujo, y de ser posible con válvulas solenoides que operen el sistema en función de la necesidad de agua de las plantas.

Calor con moderación

La mayoría de los cultivares de fresa provienen de clima templado, por lo que requieren de cantidades moderadas de calor.

De ser necesaria, la calefacción del invernadero se puede lograr con generadores de aire o mediante la circulación de agua caliente a través de una tubería. El primer sistema es adecuado para invernaderos chicos o de tamaño medio, en los que no es costeable instalar un sistema de agua caliente; mientras que el segundo se aplica generalmente a invernaderos de alta tecnología.

Expertos de la Universidad Autónoma de Chihuahua señalan que en primavera las temperaturas deseables dentro del invernadero son de 12°C en el día y 8°C en la noche para el crecimiento inicial en enero y febrero.

Una vez que aparecen yemas, la temperatura se debe incrementar gradualmente a 16°C en el día y disminuir a 10°C por la noche cuando se observen frutos de color verde. Durante la floración, la ventilación debe operar cuando se tengan temperaturas mayores a los 20°C ya que de lo contrario —dicen— se obtendría un crecimiento pobre y frutos malformados.

Para verano y otoño la temperatura del aire no debe exceder los 24°C disminuyéndose con excelente ventilación para evitar que se altere la polinización, se reduzca el contenido de materia seca y aumente la presencia de frutos pequeños. En septiembre se debe mantener a 16°C durante el día y 10°C por la noche hasta finalizar la cosecha. En invierno, para satisfacer las necesidades de frío de la planta, se requiere de un periodo de enfriamiento de 30 a 35 días por debajo de los 7°C.

Los especialistas indican que en cultivos tempranos o tardíos, es posible aumentar de 6 a 10 por ciento el rendimiento si se inyecta en la atmósfera dióxido de carbono entre 350 a 900 partes por millón, poco después del amanecer y una hora y media antes de la puesta del sol. Pues, comentan, esta acción propicia un mayor crecimiento de las hojas, lo que beneficia el tamaño de los frutos, su contenido de azúcar y ácido, mejorando su sabor y vida de anaquel.

En cuanto a la nutrición del cultivo, recomiendan reducir el contenido de nitrógeno al principio del año e incrementar el potasio durante la fructificación para mejorar su sabor y vida de anaquel, así también aplicar fósforo para fortalecer el sistema radicular y fierro para mejorar el color de sus hojas.

Manejo poscosecha

Algo que nunca se debe dejar de lado durante el proceso de cultivo, son las “buenas prácticas agrícolas”. Por eso al momento de cosechar, los frutos deben ser recolectados de las seis de la mañana a las 12 del día dejándoles el pedúnculo con longitud de cinco a seis milímetros y colocándolos, sin tocar, en bandejas de plástico.

Después, estos recipientes se acomodan en cajas que de manera inmediata se guardan en un cuarto frío para mejorar su apariencia y vida de anaquel por las subsecuentes 72 horas; sin olvidar que la transportación del producto también debe hacerse bajo un sistema de refrigeración.


Combate biológico de plagas

• Para evitar los insectos plaga y enfermedades que comúnmente atacan el cultivo de fresa, los expertos recomiendan manejar de manera adecuada el medio ambiente o utilizar hongos antagonistas como Trichoderma harzianum o Gliocladium virens, para el caso que se presente moho gris (Botrytis) o pudrición de raíz y de corona (Phytophtora fragaire).

• Mientras que para controlar los thrips, araña roja, araña de dos manchas y pulgón negro, se puede usar insectos benéficos como Phytoselius persimilis, Amblyseius sp, Therodiplosis persicae y Typhlodromus; o bien jabones suaves y extractos de plantas.

Automatizacion de Invernaderos

La automatización de los invernaderos ha llegado a tal grado que ahora es posible, mediante una simple computadora, observar y controlar variables ambientales para brindar a las plantas condiciones óptimas de desarrollo. Incluso, a través de un teléfono celular se pueden manejar, desde un lugar remoto, clima, temperatura, humedad y riego.


Automatizar es necesario porque permite liberar al hombre de tareas repetitivas, que fácilmente puede realizar un dispositivo. Esto ahorra tiempo porque, en algunos casos, los dispositivos son más rápidos que la mano de obra humana, lo cual puede incrementar la calidad del producto y reducir costos de producción, explica Armando Ramírez Arias, profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

En niveles altos de automatización la reducción de costos puede ser de 20 a 30 por ciento; en niveles medios se reduce entre 10 y 5 por ciento y en niveles bajos es poco significativo, aunque aquí lo importante es la oportunidad. Por ejemplo, en lugar de poner a una persona a regar en forma manual, con un sistema automático muy simple se puede realizar esta tarea cada hora, algo muy importante, ya que un invernadero, por ser un sistema frágil, requiere de mucha precisión.

Armando Ramírez comenta que contrario a la creencia general, automatizar puede ser “muy simple, barato y sencillo; no pensemos que automatizar significa per se altos costos”.

Hay esquemas muy simples de control, niveles básicos de automatización que pueden ser una solución para productores pequeños o medianos. Por ejemplo, el termostato “siente” la tempetura del invernadero y manda una señal para activar ya sea un sistema de calefacción o de ventilación. También podemos regar automatizando o colocando un timer (reloj) y activar una bomba o válvula.

“Este nivel de automatización no es muy completo, ni el deseable cuando se desea tener el mejor control; pero está al alcance de muchos productores del país, muchos de los cuales son pequeños”, acota Ramírez Arias.

Control a larga distancia

Una desventaja de los sistemas clásicos de control es que los controladores normalmente son tarjetas electrónicas que almacenan datos, pero no los podemos ver. Sin embargo, existe la alternativa de adaptar una computadora para ver en forma gráfica lo que ocurre dentro del invernadero con las variables ambientales. Por ejemplo, contenido de humedad en el sustrato donde se desarrollan las plantas, incluso cada minuto, con una precisión impresionante; cómo va la temperatura y la conductividad eléctrica en el sustrato —un elemento importante porque mide la cantidad de fertilizantes que éste tiene— y esto ayuda a la toma de decisiones.

Los sistemas de automatización permiten conocer a través de sensores si estamos regando bien o hay un excedente de agua en el sustrato. Normalmente se busca que la planta tenga un excedente de 10 a 20 por ciento, para que no se acumulen sales que no aprovecha.

Armando Ramírez asevera que los nuevos esquemas de control y las nuevas tecnologías de comunicaciones nos permiten hacer control a larga distancia. Dado que el sistema de control está computarizado nos podemos conectar vía internet —ahora disponible en cualquier lado— y manejar desde un lugar remoto los puntos de referencia que deseamos. No se necesita mayor inversión.

El mismo sistema —añade— puede mandar señales de alarma, lo cual puede hacerse al celular vía remota. Es algo que se empieza a promover en México, pero que ya se utiliza en el mundo.

Otra posibilidad de la automatización es emplear modelos donde se introduzcan predicciones de largo plazo del cultivo y de corto plazo del clima. Con base en esto se decide cómo llevar el clima y riego del invernadero. Está en desarrollo y no se utiliza de manera comercial, pero es lo que viene.

Otro enfoque es que en lugar de medir el ambiente, el clima, hay que observar las expresiones de las plantas, temperatura, transpiración o flujo de savia, diámetro del tallo o fruta, como referencia directa de si hay riego. Se envía la información a la computadora y ésta elige qué es recomendable hacer. Hay mucha investigación y en los próximos años habrá productos probados de manera comercial. En invernaderos de Europa se están poniendo a prueba.

Producción en serie y a tiempo

En invernadero hay sistemas de producción en línea, eso significa que en el agrosistema se hace una producción tipo industrial, resalta Ramírez Arias.

Una de las piezas puede ser una cama completa que va circulando a través del ciclo de cultivo, de tal manera que se optimice el espacio, que puede ser incluso en el techo. En Holanda hay ejemplos de este tipo.

Los sistemas flexibles brindan ventajas para hacer tratamiento, pues existen sectores acondicionados para determinadas circunstancias ambientales y un manejo diferenciado, de tal manera que se pueda programar la producción para días específicos. Just in time (justo a tiempo) es el concepto que se asocia a este sistema de cultivo.

Las plantas recorren bandas y van recibiendo un tratamiento específico, por ejemplo, una asperjada.

“Es una producción en serie. El invernadero debe estar más asociado a la agroindustria que (a la) agricultura; eso viene con más fuerza”, dice Armando Ramírez.

¿Este tipo de invernaderos son para pequeños productores?

En este caso no. Debe ser una instalación para productores medianos o grandes. Se requiere una inversión mínima de un millón y medio de dólares por hectárea. Es una tendencia difícil en México, por lo pronto. Los sistemas más avanzados no son precisamente para los países más desarrollados; nosotros podemos seleccionar el mejor nivel de tecnificación de acuerdo con nuestras condiciones. Holanda y Japón han llegado a este grado de automatización por necesidad de mano de obra.





Elementos de la automatización

• En automatización existen tres elementos importantes: sensores, actuadores y procesador o controlador. Los sensores proporcionan información del ambiente del invernadero, temperatura, radiación solar, bióxido de carbono, la cual envían al procesador, y éste, a su vez, toma una decisión y la manda a los actuadores, que pueden ser un calefactor o motores que activan ventanas deslizantes o enrollables que permiten abrir o cerrar el invernadero.





¿Cuánto se invierte en automatizar?

• Los productores pueden elegir la inversión de acuerdo con su nivel. Este asunto es relativo. Puede ser alto para algunos cuando son pequeños, pero barato para otros que tienen un mercado seguro que demanda alta calidad y la paga.

• Si se hace una gran inversión en un invernadero con cierto nivel de tecnificación, con actuadores para el control del clima, temperatura, riego, nutrición, probablemente Co2, estamos hablando de inversiones de cuatro a cinco millones por hectárea.

• En este caso vale la pena dedicarle tiempo a las especificaciones de control climático, monitorización, posibilidad de control remoto, tecnología inalámbrica para prescindir del cable en grandes extensiones, así como sistemas de alarma.